*Por Pablo Miranda.
El esfuerzo que hacen los municipios y comunas del Valle de Calamuchita por sostener sus pueblos en la agenda turística de los potenciales visitantes es evidente, cada uno propone espectáculos, ferias, y difunden sus atractivos. Aquí también juegan la recoleccion de residuos, mantenimientos de calles, espacios verdes, y el carácter social de las comunidades, entre otros factores.

Es verdad que hay ciertas diferencias, y no siempre están directamente relacionadas al monto de la inversión sino al sentido. No es lo mismo una coherencia sostenida en el tiempo en la propuesta, que un gran varieté que confunda al potencial turista sobre el pueblo o región que va a visitar.
Un gran actractivo que posee el departamento Calamuchita en su conjunto es el entorno natural, lagos, ríos, arroyos y sierras. A esto se le suma la diversidad gastronómica, en dónde también hay diferencias no solo de matices, sino en la calidad de los productos y de servicios, en este último aspecto hay mucho por trabajar y mejorar.
No es que los mejores acomodados en el ranking puedan hacer la plancha, si bien en la comparación entre pueblos de la región se percibe claramente la diferencia, la competencia es macro (otras regiones provinciales y otros destinos nacionales) y la mejora debe ser permanente.
Seguramente que luego de estos días de trabajo intenso, por Semana Santa, vendrán algunos análisis que realizarán los equipos de los gobiernos locales (no siempre difundidos) y de los actores privados para adentro de sus alojamientos y comercios, no sabemos si la colonia artística también, y habrá algún que otro debate radial.
Si bien hay en el valle un par de destinos calamuchitanos que logran captar cierto ABC1, la realidad general es que el Valle de Calamuchta tiende más a una oferta no tanto para clase alta o media alta, sino que su cardumen anda en otros segmentos inferiores, y aquí radica el principal problema, los segmentos medios y medios bajos son los que más han sentido el impacto de la política económica del gobierno nacional, este contexto actual hace que la ocupación y/o el consumo haya caído en nuestros pueblos turísticos.
Esto no exime a nadie tanto público como privado de seguir trabajando y de afinar el lápiz con pericia e ingenio para luego pasar a la acción y tratar de seguir siendo competentes, ya lo expresé más arriba, no siempre están directamente relacionadas el monto de la inversión con el sentido, considero que es clave.
Más allá de los factores climáticos que atravesaron casi transversalmente a todos los valles turísticos cordobeses, los nubarrones negros de la economía nacional son determinantes.
P/D: No hay política estratégica y programática real a nivel regional en Calamuchita, pero el tema merece ser abordado en otro artículo.
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*Editor Caminante.
Técnico Universitario en Comunicación y Turismo FCC/UNC.
Diplomado en Periodismo Político en el CUP.
Diplomado en Especialización Comunicación y Periodismo Digital en el CUP.
Estudios en proceso: Sociología y en Ciencias Politicas FCS/UNC.

