(Por Sergio Alvez, desde Misiones). Con localidades que superaron los 150 milímetros de lluvia caída en las últimas 48 horas, Misiones atraviesa una emergencia climática que combina tormentas fuertes, ráfagas de viento, granizo y fuertes crecidas de arroyos y ríos. El temporal provocó evacuaciones, daños en viviendas, interrupciones en rutas y caminos rurales, e importantes pérdidas en las chacras. El episodio se desarrolla en el contexto del fenómeno El Niño, que aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales en la región.
El relevamiento de la Policía de Misiones actualizado a las 8.20 del sábado 24 de octubre contabilizó 141 personas evacuadas, 117 viviendas dañadas y cinco puentes cortados. Una de las situaciones más delicadas se produjo en la comunidad mbya guaraní Guiraí, en San Vicente, donde la crecida de un arroyo obligó a desplegar un operativo para trasladar a la totalidad de sus integrantes —unas 105 personas— a un lugar seguro.
Pasos cortados
La emergencia vial se extendió a distintos municipios. Permanecían interrumpidos los pasos sobre los arroyos Tabay, en la ruta provincial 7, en Jardín América; Garupá, en la ruta provincial 204, en Profundidad; Yabebiry, entre Mártires y Colonia Santo Domingo Savio; Yabotí, en el acceso al Parque Provincial Moconá; y el puente nuevo sobre el Pindaití, en Alba Posse, existiendo diversos municipios incomunicados entre sí. También se registraron desmoronamientos en caminos rurales. Las rutas nacionales 12 y 14 continuaban habilitadas, aunque el estado de los puentes y las conexiones viales seguía bajo vigilancia.
El subsecretario de Protección Civil de la Provincia, Enrique “Kike” Parra, advirtió que las lluvias previstas en las cuencas brasileñas del Paraná y el Iguazú podrían generar una nueva creciente superior a la de la semana anterior. “El suelo misionero ya está saturado de agua. Ya no absorbe más prácticamente”, señaló el funcionario. Los pronósticos que maneja Protección Civil anticipaban acumulados de entre 300 y 400 milímetros en sectores de esas cuencas limítrofes durante los próximos días.
Cauces desbordados
La dimensión del fenómeno se comprende también por la geografía provincial. Misiones tiene una red de 900 arroyos, además de ríos, saltos y cascadas cuyos caudales aumentan rápidamente ante lluvias intensas. Gran parte de esa trama hídrica atraviesa núcleos urbanos, caminos rurales y zonas productivas.
Los niveles del Paraná, el Iguazú y el Uruguay también generan preocupación. En el reporte difundido el sábado por la mañana, el Paraná registraba 27,40 metros en Puerto Libertad, 21,60 en Eldorado, 21,50 en Montecarlo, 16,54 en Puerto Rico y 9,55 en Santa Ana. La crecida obligó a cerrar diez pasos fronterizos fluviales. En Puerto Iguazú, el río Iguazú alcanzó los 28,50 metros y continuaba suspendido el servicio de lanchas y balsas. El Uruguay registraba 5,28 metros en El Soberbio, 3,70 en Panambí, 5,65 en Alba Posse y 4,05 en San Javier. Las cifras corresponden al relevamiento disponible esa mañana y deben cotejarse con los hidrómetros oficiales para establecer su evolución.
Pérdidas en la producción agrícola
El impacto del temporal también golpea a la producción. En San Pedro, Fracrán y Pozo Azul, el granizo destruyó plantaciones de tabaco que estaban próximas a la cosecha. En Picada Norte, Fracrán, se estimó la pérdida de unas 180.000 plantas. El productor y concejal Carlos Kusnier describió las consecuencias: “Es una pérdida muy importante en el sector tabacalero, ya que muchos productores quedaron sin su cosecha, porque estaba en el período de despunte y, una vez dañada, en ese período la planta no se recupera más”. Otro productor, Cleder Visentini, resumió el daño en su colonia: “La producción de la colonia acá, totalmente perdida. Sufrió el 100% de daño. Hay árboles caídos, cables de luz tumbados, bastante daño”.
El subsecretario de Tabaco, Carlos Pereira, estimó que a los 1.800 productores que ya habían registrado siniestros durante la campaña podrían sumarse al menos otros 500. Sin embargo, advirtió que todavía no existe un balance definitivo: “Cifras oficiales no tenemos. Tenemos algunos informes de los intendentes que estaban con sus equipos. Es imposible también entrar en las chacras, muy difícil de llegar por la cantidad de lluvia caída”. En Gobernador Roca, la secretaria de Producción municipal, Sandra Stasiak, expresó: “Es muy triste la situación de los colonos porque hay mucho trabajo, mucho esfuerzo”. Allí, al menos 30 productores hortícolas sufrieron nuevos daños en invernaderos y cultivos.
Puentes: riesgo de colapso
Por estas horas, se registran innumerables roturas y voladuras de “pinguelas” (puentes rústicos de madera sobre arroyos) y se alerta por el riesgo de situaciones similares en puentes de hormigón, debido a la inusual presión lateral que reciben por estas horas esas estructuras. “Si bien el agua no pasó el nivel de las estructuras, hay un riesgo de colapso. Estas estructuras no están preparadas ni diseñadas para recibir agua de abajo y de costado, y hay riesgo de socavaciones, riesgo de descalce y colapso de toda la estructura, sumado a la edad de estos puentes y su vida útil”, expresó Sebastián Glitz, ingeniero de la concesionaria Caminos de la Selva S.A.
El especialista en hidrología Juan Borús, integrante del Sistema de Información y Alerta Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), advirtió que Misiones se encuentra en el centro de la actividad asociada al fenómeno de El Niño. “La provincia hace rato está en el lugar central de la mayor actividad, es la zona en la que, por mucho consenso, se esperaba que se concentrara el impacto Niño”. Según el especialista, ese escenario en lo que respecta al río Paraná podría intensificarse hacia diciembre, principalmente por la incidencia de las cuencas brasileñas. Mientras tanto, el Uruguay también continuaría registrando pulsos de crecida, aunque la actividad de las lluvias sobre esa cuenca había disminuido en comparación con episodios anteriores.
Represas: apertura de compuertas
En este escenario, las centrales hidroeléctricas están realizando maniobras para gestionar el ingreso extraordinario de agua. En Misiones, la central Urugua-í abrió su descargador de fondo para regular el nivel del embalse y generar capacidad ante nuevas lluvias. En el Paraná, Itaipú abrió su vertedero después de recibir aportes importantes desde las cuencas superiores. La Entidad Binacional Yacyretá, por su parte, informó que los caudales afluentes se mantenían por encima de los promedios históricos y que se esperaba un nuevo incremento durante los días siguientes.
Acciones conjuntas
Ante la posibilidad de nuevas evacuaciones, la Policía de Misiones comenzó a coordinar con diócesis católicas e iglesias evangélicas la disponibilidad de edificios que puedan utilizarse como alojamientos temporales. La iniciativa contempla reunir camas, colchones, ropa y otros elementos para asistir a las familias que deban abandonar sus viviendas. Participaron de las reuniones el subjefe de la Policía provincial, comisario general Raúl David Maslowski; el padre Sebastián Escalante, del Obispado de Posadas, y el pastor Guillermo Barbosa, presidente del Consejo de Pastores de Misiones.
La preparación forma parte del plan provincial de contingencia ante El Niño, que prevé la articulación entre municipios, organismos de asistencia social, Salud Pública, Bomberos y Protección Civil. El objetivo es identificar con anticipación a las familias expuestas, los centros de evacuación disponibles y los recursos necesarios para garantizar alojamiento, alimentos, agua potable y medicamentos. La coordinación con instituciones religiosas y organizaciones comunitarias busca ampliar la capacidad de respuesta territorial si las crecidas obligan a evacuar nuevas zonas.
Paisajes inusuales
La expansión extraordinaria de arroyos modificó sustancialmente el paisaje en diferentes áreas naturales y turísticas de la provincia. El Parque Provincial Moconá, que en principio solo había suspendido los paseos náuticos, se vio obligado a suspender la recepción de visitantes hasta nuevo aviso ante el desborde del arroyo Yabebiry. En tanto, el Parque Nacional Iguazú reabrió sus puertas, aunque no está permitido el acceso al mirador Garganta del Diablo.
En Garuhapé, la creciente del Paraná y el desborde del arroyo 3 de Mayo inundaron el parque natural municipal Gruta India y el Salto 3 de Mayo. El agua cubrió la caverna, los saltos, las pasarelas y las zonas de camping, por lo que se dispuso el cierre preventivo del predio. La situación afecta tanto la actividad turística como la infraestructura de acceso, y será necesario evaluar los daños una vez que descienda el nivel del agua.
El Salto Golondrina, en la localidad de Dos de Mayo, también quedó invisibilizado por estas horas ante la crecida, mientras que el Salto Capioví, el Salto Encantado, el Cuña Pirú, en Aristóbulo del Valle, y el Berrondo, en Oberá, lucen un caudal impresionante, que por estas horas es foco de numerosos registros fílmicos en redes sociales.
En otros casos, la situación es dramática. Por ejemplo, en el complejo Salto Bellavista, de San Vicente, las instalaciones fueron destruidas por el paso del agua, lo que motivó el pedido de ayuda por parte de los propietarios del predio.
Más que agua
El ingeniero en Recursos Hídricos Enrique Gandolla advierte que el episodio de El Niño proyectado para la región podría ser uno de los más intensos registrados y cuestiona la falta de planificación frente a sus consecuencias. En una entrevista con Paranaense, señaló que “los informes advierten que este fenómeno de El Niño será sumamente fuerte, tal vez el más intenso desde que se cuenta con monitoreos precisos. Esto implica precipitaciones abundantes y concentradas, un escenario que debemos analizar en el contexto del cambio climático global. Este calentamiento agrava la situación, incrementando la intensidad, duración y frecuencia de los eventos extremos”.
Gandolla apunta también a la responsabilidad estatal en la gestión del agua y del territorio. “Misiones no puede continuar en pleno siglo XXI sin una autoridad hídrica que regule los usos del suelo y del agua, promueva técnicas con respaldo científico y prevenga conflictos”, cuestionó.
Y profundiza el cuestionamiento al señalar que la Ley de Gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas lleva más de cuatro años sancionada sin que se haya completado su reglamentación. Según el ingeniero, esa demora mantiene pendiente una herramienta para organizar la gestión del agua desde las cuencas y con participación local.
Por su parte, el ingeniero agrónomo Néstor Munaretto advirtió que cerca del 63 % de las tierras de Misiones presenta un riesgo muy alto de erosión hídrica y estimó que se pierden unas 75.000 hectáreas de suelo agrícola por año. La pérdida de cobertura vegetal, las pendientes y la degradación del suelo favorecen el escurrimiento superficial y el arrastre de sedimentos. En un escenario de lluvias extremas, esta situación agrava la vulnerabilidad de las cuencas y expone el costo ambiental de la deforestación y de un manejo inadecuado del territorio.
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